Continuación del "discurso" de 7-6-08
Como prometí, aquí estoy, reanudando lo empezado el año pasado, que inevitablemente se va a convertir en una especie de "memorias" de mi vida, que ahora toma otro rumbo. Voy hoy a fijarme en la primera década, es decir de 1948, en que me asomé a este sufriente mundo, hasta 1958, en que todo comenzaba a cambiar, Lo primero que llama la atención es que efectivamente todas las fuerzas del Cosmos se pusieron de acuerdo para que aquella madrugada del 22 de junio de 1948, apareciera yo en un pueblo, que ya comenzaba a ser famoso, la Alberca de la provincia de Salamanca.
Si tenemos en cuenta la ley del Karma, según el centenario padre Joseph Neuner, el Karma es la "ley de congruencia metafísica del Universo", sencillamente: El que la hace la paga, según C. G. Vallés o: "lo que siembra el hombre es lo que cosecha" (Gálatas 6,8) o como dice Pessoa: "Al moverme me asaltan las querellas / de no dejar intactas las estrellas ". Pues bien, allí aparecí yo, con bastantes probabilidades de regresar al infinito, pues en aquella época, las condiciones sanitarias eran como es sabido bastante deficientes. Muchos niños morían de infecciones, procedentes de múltiples sitios y de otras causas como falta de medicinas, de higiene, etc...
Un recuerdo, que tengo muy presente es el de un día, en párvulos todavía, por lo que yo no tendría más de 5 años, nos dejaron encerrados, pues los otros maestros no se habían dado cuenta que nosotros no habíamos salido todavía. Yo no toleraba el estar encerrado en la escuela y recuerdo que salí como una bala hacia la ventana, desde la que me arrojé al patio, entre una zarzas incipientes. La ventana tendría y tiene todavía, unos dos metros de alta. La ley del Karma volvía a dejar las cosas en su sitio. ¡Quién diría que aquel niño, que no soportaba estar encerrado diez o veinte minutos en la escuela iba a pasar casi toda su vida "encerrado" en escuelas e institutos!.
Los domingos, después de misa, en latín claro, había que ir a "la doctrina", así llamábamos a la catequesis y En cuaresma, los viernes nos llevaban a la Iglesia a rezar el " vía crucis". Así crecí, en un ambiente religioso casi medieval, con un creciente miedo al pecado mortal, dicho sea de paso; pero allí se fundamentaron mis vivencias religiosas que he llevado y sigo llevando a lo largo de mi vida.
Los años pasaban, en la felicidad de una infancia vivida en un pueblo, con la libertad que eso supone para un niño, no ausenta de temores, (al "tío del unto" y a la aparición de las "ánimas" y por supuesto a quedar encerrado en la escuela) hasta que en el 58, las cosas comenzaban a cambiar, se instala el teléfono en la Alberca, muere además de mi abuelo, el Papa Pío XII y yo comenzaría a estudiar, salí de la escuela; pero para entrar en otra, y luego en otra y en otra... , como en la obra de teatro "Las rejas", ( no sé si es de Bertolt Brecht,) que cuando se quita la reja, detrás hay otra. Y así es la vida.
Continuará.


Pedro Becerro Cereceda dijo
Comento: Como en la meteorología, hay varios mapas, uno a nivel de superficie y otros en otras capas a distintos niveles, aquí también. Propuse un "mapa" a nivel de superficie, intentando plasmar las vivencias de la niñez, incluso ampliarlo a nivel de sicología un poco más profunda; Pero he decidido hacer todo lo contrario, "subir de nivel" y dejarlo más superficial. Seguiré escribiendo; pero no publicaré todo lo que escriba. Alguien me lo ha sugerido y reconozco que es buena idea. Gracias Ascen.
27 Mayo 2009 | 11:09 PM