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La Coctelera

El principio antrópico

Según Wikipedia: “El primer uso del término principio antrópico se atribuye al físico teórico Brandon Carter quien en 1973, durante un simposio en el que se celebraba el 500º aniversario del nacimiento de Copérnico en Cracovia y que trató sobre "La confrontación de las teorías cosmológicas con los datos experimentales", lo acuñó para argumentar que, después de todo, la humanidad sí que tiene un lugar especial en el Universo. Así, en su charla sobre "las innumerables coincidencias y el principio antrópico en la cosmología" Carter declara que "Aunque nuestra posición no es necesariamente céntrica, es inevitablemente privilegiada en cierto sentido."

En el libro Ciencia y Teología de John Polkinghorne, Ed sal Terrae, capítulo “La imagen científica del mundo”, hay un apartado dedicado a este principio. Cito literalmente: “… un universo en el que pueda desarrollarse la vida basada en el carbono es, un universo muy singular, “finamente ajustado” (finely tuned) por lo que respecta al carácter de sus procesos básicos. Esta sorprendente consideración se conoce como principio antrópico: no todos los mundos de cierta edad serían capaces de producir antropoi, seres de complejidad comparable a los humanos” y más adelante: “… nuestro universo representa una diminuta franja fértil en lo que, por lo demás, es una zona desierta, desnuda de toda posibilidad. Para que sea posible el desarrollo de una complejidad fecunda es necesario que concurran:

a) Leyes adecuadas (ni muy laxas ni muy rígidas)

b) Constituyentes adecuados (no sólo fotones y electrones)

c) Intensidades de fuerzas adecuadas (fuerzas nucleares capaces de generar los elementos dentro de las estrellas)

d) Circunstancias adecuadas (un universo suficientemente grande)”.

En el mismo libro cita al filósofo John Leslie, que reflexionando sobre este tema pone este ejemplo: un reo va a ser ejecutado por un pelotón de expertos tiradores, apuntan, disparan y el reo queda ileso. Leslie dice que sólo hay dos posibles explicaciones: una es que ese día hay muchísimas ejecuciones y que hasta los más expertos tiradores fallan de vez en cuando y la otra es que los tiradores estaban de acuerdo con el reo. Según Polkinghorne, si existen muchos universos,… podría ocurrir por mero azar que en uno de ellos se dieran las condiciones adecuadas para la evolución de la vida basada en el carbono… y ese es el universo en que vivimos. Por otra parte, es posible que haya un único universo, cuyo entramado físico finamente ajustado representa el don fecundo con que le distingue un Creador deseoso de que su historia sea productora de vida”.

Tengo que citar aquí también la magnífica novela “La fórmula de dios” de José Rodrigues dos Santos, en donde en forma de novela de espionaje, va desgranando misterios de la física y del mundo. El ejemplo que pone de las probabilidades de que se haya formado el elemento químico carbono, es menor que si en un viaje de Salamanca a Moscú, en todos los pueblos y ciudades por los que pasamos compramos lotería… ¡y en todos nos tocara el gordo!

Hasta aquí he expuesto los “apuntes” de este interesante principio, ahora permitidme unas reflexiones personales, aunque antes, cito a Jesús Simón, S. J. en su libro “A Dios por la ciencia”: “Vemos Dios resplandeciente entre los astros, creándolos y agitándolos en armoniosa danza por el espacio”. “Los cielos proclaman la gloria de Dios”, Salmo 19. Sin embargo el Dios que se vislumbra en estos procesos físicos, creador de fuerzas gravitatorias, electromagnéticas, combinando electrones, neutrones, protones, fotones, …creando estrellas, planetas y galaxias, parece un Dios frío calculador, ajeno al hombre, criatura de sus manos; pero sólo en apariencia, pues ese mismo Dios nos ha enviado a Jesucristo, que se ha hecho como nosotros, cercano, amigo, caminante acompañante en nuestra vida y que da gracias al Padre “porque estas cosas se las ha revelado a los sencillos” Mt 11, 25-27. A los sabios y entendidos no. Pero no quiere decir que los sencillos sean ignorantes, ni que los sabios y entendidos estén excluidos de estas revelaciones. Pienso yo, que los sencillos son los que practican la humildad, en el sentido que decían ayer en las Conversaciones de San Esteban, las monjas contemplativas dominicas del monasterio de Toro. Y esa misma humildad puede tenerla un astrofísico, por ejemplo. Esa misma humildad hace que seamos permeables al Espíritu Santo, y así la Trinidad actúa en el mundo y en nosotros.

Escribo esto hoy, festividad de las Candelas, presentación de Jesús en el templo como luz de las naciones y pienso que no es una simple casualidad, es una sincronicidad, en el sentido que me he expresado en anteriores articulillos.

 

Sincronicidad 130111

El día 13 de Enero, a las 7 menos cuarto de la tarde, me puse a leer el primer capitulo que unos días antes había sacado de Internet del libro “Un trabajo con alma” de Thomas Moore. Como se me hizo tarde para ir a S. Esteban, pude atender una llamada teléfonica importante. Si hubiera salido puntual, no podría haberlo hecho. Al salir de casa y camino de clase, iba yo pensando: hoy me van a suceder cosas buenas. A todo esto, como ya había leído el citado capitulo, lo llevé pensando que a alguien de mis compañeros o compañeras podría interesarle. El P. Gregorio ya había empezado la explicación sobre la Reforma luterana, por cierto una clase magnífica, digna de recordarse y entre los precursores de la misma cita a Marxilo Fisinio. Pues bien cuando vi. ese nombre escrito en la pizarra, saqué el impreso del primer capítulo del libro citado, comprobé que era el mismo en quien se había inspirado el autor para escribir el libro y exclamé ¡Vaya coincidencia! Yo nunca había oído hablar de tal autor renacentista. Terminó la clase, a nadie de los que le ofrecí el capítulo le interesó y a la salida me llamaron dos alumnas de 4º y se quedó con el capítulo una de ellas que yo sabía que le iba a interesar. Me fui para casa, contento, entusiasmado y… joven, aunque ya estoy jubilado.

Esto ha sido una sincronicidad, sin duda. Pero ¿Qué es eso? Según C. G. Jung, tomado del glosario del libro Recuerdos, sueños, pensamientos Seix Barral 2000, Pág. 482: “La sincronicidad no es más enigmática o misteriosa que las discontinuidades de la física. Es tan sólo la convicción inveterada de la omnipotencia de la causalidad lo que ofrece dificultades a la comprensión… “. Menos mal que es sólo la convicción inveterada… lo que ofrece dificultades a la comprensión.

Yo pienso que es más sencillo, simplemente que Dios nos alerta, previene, informa, despeja nuestras dudas, etc. mediante un acontecimiento aparentemente imposible.

Como apunté el otro día, en la cita de Josep Otón Catalán: “Sostengo que el inconsciente es una mediación a través de la cual Dios se revela. El interior es un vehículo de comunicación con lo divino, pero es un canal que necesita ser purificado para trasmitir nítidamente el mensaje”.

¿Cómo podemos purificar ese canal? Para esto me ha ayudado otro libro, que es una joya y que se lee en una tarde: “El espíritu de los sueños” de Anselm Grün, ed. Planeta. El benedictino y terapeuta A. Grün afirma que es importante fijarse en los sueños, pero esto sólo no sirve y uno sólo a veces tampoco puede, necesita ayuda de un consejero espiritual, un amigo/a, terapeuta… hay que complementarlo con la palabra de Dios y con la oración. Pienso yo que estos “tres puntos” forman un plano, como en la geometría euclídea y al igual que los trípodes dan estabilidad al sistema. Yo conozco un caso y es el mío, pues es el que más cerca tengo. Cuando las meditaciones del Adviento yo pedía que viniera el Señor, lo esperaba en la Navidad; pero no acababa de llegar, mi corazón estaba inquieto. Cuando leí esto analicé “por encima” un sueño y se me reveló que debía fiarme de mi intuición, del “animus” o “anima” no se cual de los dos (la parte masculina en la mujer y la femenina en el hombre, según C. G. Jung). En cuanto a la palabra de Dios hojeando la Biblia me encontré con Baruc 3, 13-15: “Si hubieras andado por los caminos de Dios, habrías andado en paz eternamente. Aprende donde está la prudencia, la fuerza, la inteligencia para saber al mismo tiempo donde está la longevidad y la vida, donde la luz de los ojos y la paz” y me di cuenta que había hecho trampa. No había andado por los caminos de Dios. Humildemente le pedía al Señor, a ratos, por la mañana, al pasar por la Veracruz, etc. que me diera esa sabiduría. O sea que me fui asentando en los tres puntos… por ahora, en que esta sincronicidad me ha mostrado que no estoy solo.

¿Es esto lo mismo que ver la estrella? Yo pienso que exactamente no. Ver la estrella es encontrar a Dios, cuando se le busca y en este caso es Dios que te sale al encuentro cuando le pides ayuda.

 

¿Es posible ver la estrella?

“Si miro al cielo o miro al mar,

Si observo en mi interior,

Si estoy atento y se escuchar,

Podré sentir tu Voz”.

Canción carismática.

 

Como apunté el otro día, en la cita de Josep Otón Catalán: “Sostengo que el inconsciente es una mediación a través de la cual Dios se revela. El interior es un vehículo de comunicación con lo divino, pero es un canal que necesita ser purificado para trasmitir nítidamente el mensaje”.

Así, la sabiduría de Dios, manifestada en la ciencia o en el arte se ha revelado a lo largo de la historia. Por poner unos ejemplos, cuando Kekule descubrió la fórmula del benceno, C6H6, no cuadraba con la tetravalencia del carbono ni con la monovalencia del hidrógeno, hasta que en un sueño, vio a seis niños jugando al corro, lo que le dio la solución de que la molécula estaba formada por los seis átomos de carbono unidos a un hidrógeno cada uno, en una disposición hexagonal. También es famoso el caso de la “Sonata del diablo” de Tartini. El propio Tartini escribe: “Una noche, yo soñaba que había hecho un pacto y que el diablo estaba a mi servicio… Me desperté con esta sensación violenta… La obra que compuse entonces es la mejor que yo he hecho jamás… por lo que la llamo La sonata del diablo”. No tomemos el diablo en sentido literal. También hay muchos libros que hablan de los sueños en la Biblia.

No quiero, con esto entrar en las profundidades del subconsciente ¡pobre de mi, si lo intentara! C. G. Jung, Luís Cencillo, Freud, y otros lo han hecho; pero como decía un humorista famoso, no recuerdo quien: “Algunos sueños se cumplen; pero la mayoría se roncan” y así andamos la mayoría de los mortales.

Como apuntaba al principio, el canal de comunicación con lo divino necesita ser purificado y eso no lo solemos hacer, máxime en esta sociedad de la “telebasura” y el consumismo. Estamos enredados en asuntillos, no ya de andar por casa, sino de no andar por ningún sitio, preocupados por la marca de ropa, cotilleo de los famosos, engañados fácilmente por los políticos… El canal está bloqueado. Así no hay forma alguna de comunicación con lo divino. Ni siquiera con lo humano. Hablamos; pero no escuchamos.

Ver la estrella y encontrar el portal, en donde el niño Dios nos colma de bendiciones, quizá no necesite esa “Comunicación absoluta” y ahora recuerdo otro libro, esta vez de Luís Cencillo con ese título (Ed San Pablo, Madrid 1974). Se necesita tal vez sólo la “fe de un granito de mostaza”, como dice el evangelio y para ello hemos de ser humildes y practicar la oración, siguiendo esquemas, como el trazado en La posada del silencio o simplemente leer meditando los Salmos, por ejemplo. Esta tarde he leído un poco un librito de Thomas Merton titulado “Orar con los Salmos”. Entresaco una frase: “… Cuando una persona llega a ser consciente de quien es Dios realmente, y cuando comprende que Aquel que es Todopoderoso, e infinitamente Santo… la única reacción posible es el grito de júbilo… ante la tremenda e inexplicable bondad de Dios para con los seres humanos”. El que haya llegado a eso, ha visto la estrella. Yo añadiría un pelín menos de exigencia. Recuerdo a mi abuela, que prácticamente estaba en oración continua. No había leído los Salmos; pero su fe era grande y frecuentemente repetía “De los mortales Señora, vaso lleno de fragancia, Virgen de Peña de Francia, sed nuestra fiel protectora”. Creo que también seguía la estrella.

La oscuridad de la fe, puede ser una forma de encontrar la estrella, si no dejamos de buscar y si desaparece, como a los Reyes Magos, confiar en que vuelva a aparecer, que aparecerá, como se les apareció a ellos y una vez encontrada hay que cambiar de ruta. Es necesario volver por otro camino.

Pero, muchas veces buscamos evidencias y queremos que Dios nos envíe un mensaje directo, como a Jonás, que se comunique mediante el inconsciente y nos indique el camino. Es posible que lo haga; pero las interferencias, como apuntaba antes, no nos dejan oír el mensaje. La historia de Jonás es fascinante y de hecho esta tarde he encontrado en el libro “Encuentro con la sombra. El poder del lado oscuro de la naturaleza humana”, (Ed Kairós) en el capítulo 36 titulado “El vientre de la ballena”, escrito por Joseph Campbell, historias mitológicas, parecidas a la de Jonás, aunque curiosamente no cita este pasaje bíblico. Cito una frase de este capítulo: “La enorme difusión de este símbolo subraya el hecho de que atravesar el umbral implica algún tipo de muerte del yo”. Los capítulos de este libro, aunque sea salirme un poco del tema, son independientes y escritos por distintos autores, aunque todos ellos tratan de la “sombra” en el sentido Junguiano. Sería maravilloso, ver así la estrella; pero daría vértigo asomarse a lo que esa visión nos demandara. Mi egoísmo Señor, prefiere la otra forma. Perdóname.

 

 

El Inconsciente ¿Morada de Dios?

A raíz de lo que escribí el otro día sobre Jonás, me vino el recuerdo del libro de Josep Otón Catalá, (Ed Sal Terrae. Santander 2000), con este título. Recuperado el libro, me he llevado una sorpresa, pues me ha dado la impresión, que no lo había leído, cosa que dudo, pues era uno de los libros que tenía localizado. El problema es que muchas veces, no leemos, sino que “devoramos” los libros, pasan por nuestra vida, como torrentes, en una tormenta y luego vuelve la sequía, en lugar de pasar como aguas tranquilas, fecundantes de campos y riberas.

Pues bien, me he llevado una grata alegría por tres razones: En primer lugar el prólogo, lo iba a hacer el dominico Pedro Fernández Reyero, que es un referente de la Renovación Carismática, movimiento al que de alguna forma me he vinculado. Por desgracia, no lo hizo pues “alcanzó la meta de su peregrinación” el 18 de julio de 1999. En segundo lugar, porque voy a disfrutar otra vez la lectura de este libro y en tercer lugar, porque a mi, como a todo/as me imagino, me gusta conocer la biografía de los autores de los libros que leo y he visto que Josep Otón es profesor, entre otras cosas, de enseñanza Secundaria y yo también lo fui.

Bien, pues voy a ir al grano. El prólogo lo hace Lourdes Bassols Pascual, que curiosamente se confiesa atea (eso no quiere decir que no crea, desde mi punto de vista). Entresaco alguna frase del mismo: “Joseph propone un viaje a lo más profundo del ser, a lo más profundo del alma. Es un viaje fascinante que hay que aceptar a partir de la mayor humildad, de la mayor y más sincera desnudez.” Y más adelante hacia el final dice: “… el texto transpira una espacialísima vivencia de Dios, y esa actitud tiende un puente de entendimiento y propone un lugar de reunión más allá de los conceptos, los términos y las palabras, más allá de los mitos; un lugar común a toda la humanidad,… en el que Dios deja de ser o no ser, para desbordados los límites, absolutamente estar.”

También en el prólogo aparece una carta del P. Ignacio Larrañaga, de la que entresaco el párrafo siguiente: “No somos huérfanos perdidos en un bosque, ni criaturas inválidas arrastradas por corceles ciegos que no nos conducen a ninguna parte. No. Jesús, vivo y resucitado, es el único capaz de descender a las profundidades del inconsciente, poner orden y controlar las fuerzas salvajes; en fin, el único capaz de construir y reorganizar un nuevo mundo”.

Finalmente el autor en la introducción afirma: “Sostengo que el inconsciente es una mediación a través de la cual Dios se revela. El interior es un vehículo de comunicación con lo divino, pero es un canal que necesita ser purificado para trasmitir nítidamente el mensaje

Quisiera yo relacionar todo esto con el tema al que aludía el otro día de “Jonás y mirar para otro lado” y con ver nuestra estrella, como la vieron los Magos; pero prefiero dejarlo para otro momento de inspiración, pues no creía que este articulillo, se iba a prolongar tanto. Sólo haré mención a “la posada del silencio”, que pienso que es un camino para acceder a estos recovecos y comunicarnos con su Presencia.

Retomando el blog. Jonás o mirar para otro lado

Han pasado casi dos años desde que publiqué mis últimoa articulillos y ahora, cuando estoy en tercero de teología. voy a intentar publicar alguna cosillla. comienzo con Jonás una especie de mi "alter ego":

“La palabra de Yahveh fue dirigida a Jonás, en estos términos: “Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella que su maldad ha subido hasta mi.”. Jonás se levantó, bajó a Joppe y se embarcó para Tarsis, lejos de Yahveh” Jon 1, 1-3

Tarsis, parece ser que estaba lejos, en Iberia, o sea la Costa del Sol actual.

Ya sabemos la historia, En la travesía, estuvo tres días, en el vientre de la ballena, en el fondo del océano. Según los analistas jungianos, el océano representa el Inconsciente y el inconsciente ¿Es la morada de Dios?, según el título del libro de Josep Otón Catalán. (Ed. Sal Terrae). No voy a entrar a averiguar cual es su morada. Teólogos y místicos la han buscado y todavía andamos en ello. Sólo “busco tu rostro”, como en el salmo. Lo que quiero ahora es fijarme en Jonás y en mi mismo, pues todos somos Jonás.

He venido leyendo estos días, noticias muy triste sobre los emigrantes subsaharianos, no en lo periódicos, sino en otros medios, concretamente en la página de Antiguos alumnos de la escuela de Teología de San Esteban y si somos cristianos, eso tiene que removernos la conciencia.Todo eso son invitaciones a dirigirme a Nínive, o sea a la sociedad opulenta en la que vivimos, con su política correcta, o sea perfecta y proclamar su maldad, en la que todo está controlado. No pases por un radar a 51 Km. por hora que te pongo una multa que verás… pero si no hay radar puedes pisar a fondo. Esta es la hipocresía de nuestra civilizada sociedad.

Yo miro para otro lado, como casi todos, pero, las palabras del maestro “lo que hagáis (y no hagáis) a uno de estos mis pequeños, a Mí me lo hacéis (a mi dejáis de hacerlo)”, Mt, 25, 40, resuenan en mis oídos, emergen de las profundidades del Inconsciente, cuando las dejo aflorar. Dicen los analistas jungianos que lo que se reprime, (“la sombra”, buena o mala) no se elimina, si no que se hace autónoma y en un momento dado emerge. Por poner un ejemplo. Ayer, me fui a misa y afloraba allí en mí el recuerdo de la peripecia de los emigrantes subsaharianos, pues también se puede mirar para otro lado, disfrutando de la misa de una en la Purísima. Esta mañana volví a leer en la página de la Asociación la soledad del arzobispo de Argel, denunciando estos hechos, que como premio puede acarrearle “algún disgusto” y los emigrantes deportados… por un gobierno avalado por la Europa civilizada y culta, que como diría Machado refiriéndose a Castilla: “Envuelta en sus harapos (de oropel) desprecia cuanto ignora”, o sea mira hacia otro lado.

La pregunta del millón ¿Qué podemos hacer o que puedo hacer yo? Mejor no responder y dejar que como a Jonás, una vez devuelto del vientre de la ballena, se nos muestre el camino y mientras tanto, en la oscuridad, orar como Jonás con la confianza puesta en el Señor: “¡Arrojado estoy de delante de tus ojos! ¿Cómo volveré a contemplar tu santo templo?” Jon 2, 5. Y en eso andamos. Yo por ejemplo, esta mañana iba a enredarme viendo vídeos y presentaciones en el correo electrónico; pero he sentido que no debía “embarcarme en Internet”, debía poner por escrito este pensamiento y publicarlo en el blog olvidado. No es mucho… y por eso: “Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro”.

El Misterio de Dios

 

Este trabajo, tambien presentado en Mayo, a mi me ha parecido de los mejores. Espero que lo disfrutéis, si lo leéis. Las dos imágenes citadas las podéis ver en la sección de fotos, pues no entraría con ellas el trabajo en el blog, pues las imágenes como sabéis, ocupan mucho.

http://s3.amazonaws.com/lcp/pvq/myfiles/El-Misterio-de-Dios.doc

Escatología

Hola amigas y amigos: Vuelvo otra vez aquí, después del verano, para publicar los "trabajillos", que he realizado en la Escuela de Teología de S. Esteban, una vez que ya sé la nota, por lo que hay cierta garantía de no ser heréticos.

Este de Escatología, desde mi punto de vista es bastante humano, en la parte reflexión personal y en el final. Espero que os sirva de algo, sobre todo si habéis perdido algún ser querido.

http://s3.amazonaws.com/lcp/pvq/myfiles/Escatologia.doc

La foto

La primera foto que publico en este blog, es mía, o sea que el que aparece orando, frente al muro de las lamentaciones de Jerusalen, soy yo. La oración recuerdo que era y sigue siendo por la paz y la unidad de todos los hombres y mujeres que se dirigen al mismo Dios, llámese como se llame. La oración es para que Dios cambie nustro corazón, no para que haga el milagro de la Paz, sinó que nosotros hagamos que la Paz sea un milagro en este convulso mundo. AMEN